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POR JORGE CÁCERES

COATZACOALCOS, VER.-

Cuando a la venezolana Denise Pacheco Vegas -quien radica en Coatzacoalcos desde hace más de 20 años-se le pregunta sobre la caída del dictador Nicolás Maduro, ella no puede evitar que se le humedezcan los ojos. O que se le encrispe la piel.

Pero lo suyo no son lágrimas de tristeza, sino más bien de una inmensa alegría.

«Estoy alegre, comparto esta alegría», nos revela, estremecida pero también orgullosa de compartir con la prensa su felicidad.

«Fueron 26 años de represión desde cuando comenzó Chávez; ya era hora de que cayera el régimen de Maduro. Estos momentos lo catalogo como de mucha felicidad», dice.

Como Denise, alrededor de una decena de venezolanos radican en Coatzacoalcos. Algunos de ellos prácticamente exiliados de su país por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro. Tuvieron que abandonar Venezuela para vivir aquí en el sur veracruzano.

«Tenemos sentimientos encontrados», agrega Norret Morelis Cabrera, pariente de Denise. «Son sentimientos encontrados por lo que vive nuestra gente, por lo que tuvimos que salir del país para poder ayudar a otros», revela.

«Hay un rayito de luz en el tunel», insiste Norret Morelis Cabrera. «Un rayo de luz que antes no había, ahora tenemos un rayito de luz», insiste al reportero.

Apenas hace unos días, Nicolás Maduro fue aprehendido por el Gobierno estadounidense lidereado por Donald Trump, mediante un operativo brillante de la Fuerza Delta del Ejército Norteamericano. Más de 30 cubanos, del ejército de la república popular de Cuba, fallecieron intentando impedir esta sustracción del dictador venezolano.

«Aquí todo lo que se hace se paga, aquí está nuestro paraíso y aquí está nuestro infierno. Yo no le deseo mal a nadie en lo absoluto», añade Julio Campos Jiménez, otro venezolano quien radica en Coatzacoalcos.

Son un grupo de habitantes de Venezuela que viven en Coatzacoalcos y comparten su profunda alegría al ver, desde lejos, desde el Golfo de México, cómo se está recomponiendo su patria la cual tuvieron que emigrar por cuestiones ajenas.

A la venezolana Denise Pacheco Vargas le tocó la peor parte, ella formó parte del Partido Político MUJERES POR VENEZUELA y participó en el año 2002 en la Marcha de protesta del Puente Llaguno, conocido como La Marcha del Silencio, donde el Gobierno Dictatorial acribilló a varios manifestantes. Fue una masacre en ese entonces.

«Veníamos caminando, marchando, fue la marcha más grande de la Historia. Fue una mega marcha y en el puente Llaguno, instalaron francotiradores en la parte de arriba y entre ellos hay videos donde está Maduro con pistolas, nos dispararon, nos diparaban sin poder hacer nosotras algo. Corrimos, nos resguardamos en locales. Hubieron muchísimos muertos… entre ellos niños. La gente opina que la intrusión de EUA a Venezuela fue un acto de terrorismo. Acaso en Puente Llaguno eso no fue terrorismo, acaso eso estuvo bien?», replica Denise Pacheco Vegas.

Ella ahora lleva más de 24 años viviendo en México. Su familia la mandó a este país para estudiar, luego de las condiciones que prevalecían en Venezuela. No piensa regresar a pesar de la caída de Nicolás Maduro.

«Aquí ya tengo mi familia, mis hijos, mis amigas. Ya tengo una vida aquí en Coatzacoalcos», dice, pero con cierto ánimo de nostalgia.

«Tengo muchos conocidos, muchos amigos de Venezuela, que tuvieron que pedir asilo político a México porque los estaban buscando para matarlos. Trabajaban en PDVSA,Petróleos Venezolanos», menciona.
«Ahora tenemos una felicidad al saber que va haber una transición y que podemos regresar al país», acota.

RECHAZAN IMPERIALISMO O INTERVENCIONISMO

Los venezolanos que radican en Coatzacoalcos rechazan categoricamente que Estados Unidos esté implementando una acción derivada para apoderarse del petróleo o recursos naturales.

Al contrario, dicen, antes había abundancia porque cuando Venezuela tenía relaciones comerciales con EUA, se le pagaba hasta con tres meses de anticipación el consumo de crudo venezolano.

«Venezuela no está aprovechando el petróleo porque lamentablemente la industria petrolera cayó en desgracia, no hay mantenimiento. La producción bajó de 3.2 millones diarios que se producían a 700 mil barriles diarios», menciona Julio Campos Jiménez, quien trabajó en la petrolera venezolana PVDSA y ahora radica en Coatzacoalcos.

«El petróleo nunca ha sido de los venezolanos, Maduro les regaló petróleo a Cuba, 100 mil barriles diarios, 70 mil barriles diarios a Rusia, Cuba, China y a Irán», señala Campos Jiménez.

«El Gobierno de Maduro es ilegal. Está fuera del ordenamiento jurídico. Están haciendo todo lo posible para seguir perpetuandose en el poder. Porque no pueden salir a otro lugar, tener que salirse a vivir a Cuba, nadie le gusta vivir en Cuba. Tener que irse a Rusia o Irán, nadie quiere irse a vivir ahí», dice.

La presidenta en funciones, la vicepresidenta. Es ilegítima. Edmundo González Urrutia es el verdadero presidente que no lo han dejado tomar posesión de Venezuela.

«Las grandes inversiones que había en Petróleos Venezolanos era estadounidense, nosotros vivíamos bien. Había abundancia. Habia muchos mexicanos, chinos, árabes, portugueses. Era una venezuela próspera», añade Denise Pacheco Vegas.

«Hemos esperado esto desde hace tiempo, tenemos esperanza, tenemos Fe. No queremos masacre, no queremos asesinatos, queremos una transición en paz», dice Julio Campo.

Estarían dispuestos a regresar a Venezuela una vez de la caída del Gobierno de Nicolás Maduro? .- se le cuestiona.
«Inmediatamente, inmediamente», responde casi en automático Julio Campo. En su cabeza lleva puesta una gorra con el símbolo de Venezuela y sus estrellas. Si pudiera, llevaría las estrellas también tatuadas pero en el corazón.