A las 18:00 horas se registró otro apagón
DiariodeAllende.com.mx
Coatzacoalcos, Ver.
La paciencia de los habitantes de Villa Allende volvió a romperse esta semana. Las fallas constantes en el servicio eléctrico, los apagones prolongados y la falta total de respuesta por parte de la Comisión Federal de Electricidad han convertido a la comunidad en un ejemplo claro de cómo una institución puede desconectarse —literal y simbólicamente— de la ciudadanía a la que debería servir.
Los vecinos lo describen con claridad: superintendentes que llegan y se van, sin que se note una sola mejora real para la población. Compromisos que se anuncian y nunca se cumplen. Y, al mismo tiempo, recibos de luz que sí llegan puntuales y con tarifas cada vez más altas, aun cuando el servicio es irregular e inestable.
El caso reciente de Rabon Grande, que permaneció casi 48 horas sin energía, es solo una muestra de la gravedad del problema. No se trata de una falla aislada; es un patrón que se repite, una y otra vez, sin que exista una atención rápida ni un protocolo que dé certidumbre a quienes dependen de la electricidad para trabajar, estudiar, comunicarse o incluso conservar alimentos y medicamentos.
Lo más indignante es el abandono: teléfonos que nadie responde, reportes que se quedan en el aire, cuadrillas que nunca llegan. La sensación general es que Villa Allende no es una prioridad para quienes toman decisiones desde las oficinas de CFE.
Las autoridades municipales y estatales tampoco pueden permanecer como espectadoras mientras miles de familias viven en la incertidumbre.
Villa Allende merece algo mejor.No se trata solo de electricidad: se trata de respeto, de atención y de justicia para una comunidad que lleva demasiado tiempo a oscuras.
